miércoles, 12 de agosto de 2026

💧 Gota de Tradición #7 · Baile (1/3) ¿Qué se baila?

 


La tradición es como un río. Hoy vamos a hablar solo de una gota.

 

Hoy hemos venido hasta San Andrés de las Puentes, en el Bierzo Alto, municipio de Torre del Bierzo. Estamos en un lugar conocido como el Bailadero, porque aquí se hacía el baile. Aquí tocaron Retundio, Avelino —el tamboritero que tocaba con la nariz y que, dicen, alguna vez hasta se subía a un castaño para hacerse oír— y más tarde también lo hizo Antonio Blanco. Y es bonito que un pueblo conserve no solo el nombre de este lugar, sino también la memoria de quienes le pusieron música, igual que ha conservado otras tradiciones, como la del Ramo.

 

En esta serie vamos a hablar del baile, una parte inseparable de nuestra música tradicional. Porque la una no se entiende sin el otro.

 

Y empezamos por una pregunta muy sencilla: ¿qué se bailaba?

 

Aquí hablamos de baile y no de danza. La danza tiene unas funciones rituales muy concretas. El baile, en cambio, era la forma de reunirse, de mocear, de relacionarse y de divertirse.

 


Durante mucho tiempo el protagonista fue el baile suelto, el que muchos conocen como el baile de los viejos. Normalmente se bailaba en pareja, aunque también existían excepciones, y tenía una enorme variedad de géneros y variantes locales.

 

La jota fue el más extendido en buena parte de la península, pero en el Bierzo también encontramos donzainas, pollos, corridos, bien paraos, bailes llanos, moliñeiras —o molineiras—, gallegos, muñeiras, purrusaldas y muchos otros nombres que forman parte de un patrimonio sorprendentemente rico para un territorio relativamente pequeño.

 

Con el paso del tiempo llegaron otros bailes donde las parejas ya se agarraban. Procedían sobre todo de Centroeuropa y de América, y con ellos llegó también otra manera de bailar. Su llegada no siempre fue pacífica y durante años convivieron con el baile suelto, hasta que en la mayoría de los pueblos este fue desapareciendo poco a poco.



Aquellos mismos músicos tradicionales también acabaron interpretando especialmente los pasodobles, rumbas y valses. Llegaban de fuera, sí, pero las hicieron suyas con una personalidad propia y hoy también forman parte de nuestra memoria musical.

 

Todo esto apenas cabe en una gota, pero sí sirve para entender que cuando hablamos de baile tradicional no estamos hablando de una sola cosa. Detrás de cada uno de estos bailes hay multitud de detalles.

 


Y lo mejor es que todo ese conocimiento no solo puede investigarse. También puede enseñarse, aprenderse y practicarse con rigor cuando antes se ha dedicado tiempo a conocerlo profundamente.

 

Porque las tradiciones no solo se conservan.

 

También se aprenden.

 

Se tocan.

Se cantan.

Se bailan.

 

Si quieres seguir profundizando en esta tradición, ya sea aprendiendo, escuchando o simplemente curioseando... ya sabes dónde encontrarnos.

 

Hoy solo hemos hablado de una gota. La semana que viene seguiremos bebiendo de este río.



Del Cuaderno de Campo


Por añadir alguna pincelada más sobre detalles que insinuábamos, vamos a desgranar algún ejemplo más.

Normalmente tendemos a pensar, equivocadamente, que los bailes en pareja son necesariamente de parejas mixtas y, si bien esto era habitual, encontramos repertorios como la Entrada que se bailaba en Corporales de Cabrera, que actualmente se baila de forma mixta, pero que en su origen era una pieza que solo bailaban los hombres y que, además, servía para deshacer las parejas. Que dos hombres bailaran juntos tampoco era extraño, del mismo modo que en muchos lugares era habitual ver a dos mujeres bailar juntas.

También es cierto que las diferencias de género se han exagerado y manipulado en los grupos folclóricos, alejándose en esto también de la tradición. Incluso se ha llegado a aceptar como algo normalizado en los mismos el vestir a mujeres de hombres.

Sin embargo, donde estas diferencias sí han sido muy estrictas hasta las últimas décadas no ha sido tanto en el baile como en las Danzas, muchas de las cuales eran ejecutadas únicamente por hombres o únicamente por mujeres. En algunos casos se llegaba incluso a recurrir a niños para representar papeles femeninos, como el de Dama, algo que, salvando las distancias, ocurrió también en tradiciones teatrales como la griega clásica o la isabelina, donde los hombres interpretaban los papeles femeninos.

El baile, entendido como costumbre social, tiene muchísimos detalles y particularidades: algunos se daban de forma bastante general y otros eran estrictamente locales.





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