jueves, 1 de octubre de 2026

Ya tenemos horarios, tenemos el curso 2026/27 en marcha

Comenzamos un nuevo curso en Tocar Bajo Teito y ya tenemos organizado el horario semanal de clases para 2026/27. 🎶

Un año más seguimos recorriendo distintas localidades con propuestas de música y baile tradicional para diferentes edades y niveles: gaita, pandereta y canto, baile tradicional, percusión, flauta y tambor, música y movimiento… y, sobre todo, muchas ganas de seguir aprendiendo y compartiendo.

Este curso estaremos trabajando en Carracedelo, Ponferrada, Bembibre, Camponaraya, Vega de Espinareda, Lillo del Bierzo, Toreno, Tremor de Arriba, Columbrianos y Toral de los Vados, además de otros proyectos y actividades que iremos anunciando a lo largo del año.

Las clases se desarrollarán de lunes a sábado a través de escuelas municipales, asociaciones, colegios, bandas y agrupaciones con las que seguimos colaborando.

En la imagen podéis consultar la distribución semanal de grupos y disciplinas.

Como siempre, hay espacio tanto para quienes empiezan desde cero como para quienes quieren continuar aprendiendo y profundizando en el repertorio, los instrumentos, el canto o el baile.

🍂 Arranca el curso 2026/27.

Toca. Canta. Baila.

La tradición se aprende, se comparte y también se trabaja.



miércoles, 30 de septiembre de 2026

💧 Gota de Tradición #15 - El tambor (1/3): ¿Cómo se toca el tambor?

 


La tradición es como un río. Hoy vamos a hablar solo de una gota.

Todos estos instrumentos tradicionales se aprendían de forma autodidacta o, como mucho, por imitación. Por eso, por lo general no encontramos conocimientos de lenguaje musical entre sus intérpretes. Sin embargo, sí encontramos expresiones, fórmulas e incluso pequeños cuentos que nos hablan de cómo se tocaban.

A veces, igual que ocurría con las campanas, se utilizaba una palabra o una pequeña frase para describir o recordar un toque o un ritmo. Así es la muletilla de la Danza de "Palillos de madeira" que acompaña los gigantes y cabezudos de Villafranca del Bierzo.


Se aprendía escuchando, mirando a otros tocar y repitiendo. Y para practicar tampoco hacía falta tener siempre el instrumento delante: cualquier superficie podía servir para empezar a imitar los movimientos y los ritmos.

Muchas veces vemos los instrumentos de percusión como algo sencillo, como algo que «sale solo». Aunque uno pueda tener mucha facilidad, hay cosas que se aprenden en cinco minutos y otras que necesitan semanas o meses para conseguirse.

Tanto para los músicos mayores como para nosotros, el esfuerzo, la constancia y la repetición son tan importantes como asumir que es normal que las cosas no salgan a la primera.

Hoy en día enseñamos de una forma más moderna y pedagógica, haciendo accesible para cualquiera aprender a tocar un instrumento. Nos apoyamos en todos los recursos disponibles: el lenguaje musical, los ejercicios técnicos y también los conocimientos que nos aportan otros tipos de percusión.

El aprendizaje del tambor empieza por aprender a coger las baquetas, el golpeo y el movimiento de las manos. Después trabajamos la coordinación entre ambas manos y toda la parte técnica. No solo los ritmos y los géneros: aprendemos también los movimientos que nos permiten tocarlos.

Con todo esto aceleramos mucho los tiempos y la eficiencia a la hora de llegar a tocar los repertorios tradicionales.


En nuestro caso también analizamos los estilos y las formas de tocar de los intérpretes que hemos podido documentar. Y vemos cómo cambia desde los casos en los que se repite simplemente un ostinato —un patrón rítmico que se mantiene durante la pieza— hasta otros en los que se establece un verdadero diálogo entre los instrumentos, jugando entre la imitación y el contraste con la melodía y acercándose a una forma más contemporánea de tocar.

Los rudimentos que se utilizan en la percusión tradicional de este entorno son prácticamente los mismos que en el resto de lugares del noroeste. Podemos encontrar poco uso de las dinámicas —los cambios de intensidad—, el redoble cerrado, los mordentes de una nota, los acentos y, en algunos casos, efectos como golpes sobre los aros, golpes apagados o sobre la propia baqueta.

Creo que con esto podemos entender un poco mejor cómo se tocaba, cómo se toca y cómo se aprendían y se pueden aprender hoy estos instrumentos.

Porque la tradición no consistía en nacer sabiendo tocar un tambor. Consistía en mirar, escuchar, repetir… y acabar encontrando una manera propia de hacerlo.

Y si quieres seguir profundizando en esta tradición, ya sea aprendiendo, escuchando o simplemente curioseando, ya sabes dónde encontrarnos.

Hoy solo hemos hablado de una gota. La semana que viene seguiremos bebiendo de este río.


Del Cuaderno de Campo

Para ejemplificar este trabajo de divulgación utilizamos principalmente nuestros propios materiales gráficos (partituras, fotografías, vídeos) pero también otros de dominio público como grabados, cuadros y en este caso unos segundos de la película documental "La memoria de los pueblos del Bierzo" de 2008 y producida por la Asociación de Cine Medular. En esta producción uno de los protagonistas entrevistado es el gaiteiro residente en Camponaraya Eduardo González, natural de Castrelo de Frades (Lugo) y al que ya hemos dedicado varias entradas en el blog. Además en la interpretación de piezas lo acompañan dos percusionistas siendo el que toca el tambor Edelmiro Iglesias "Miro" (c1929-2023) natural de Dragonte y de familia de músicos. 

Edelmiro fue uno de los exponentes de este instrumento con el que convivimos y que nos habló en distintas ocasiones de como tocaba en un conjunto en su localidad con su padre, tío y hermano. Posteriormente cuando se trasladó a Cuatrovientos siguió tocando y cambió su jazz por el tambor de cuerdas que adornó con tres pompones que podemos ver en el vídeo. En 2016 para la exposición de instrumentos promovida por el IEB en la que colaboramos nos prestó un flautín y una caja china antiguas que conservaba. 

Figuras como él han sido clave en el mantenimiento de este instrumento y aunque el se mantuviera dentro de los grupos de folclore y de gaitas, la mayoría de interpretes se vio desplazado a otros grupos de música popular como charangas.







miércoles, 23 de septiembre de 2026

💧 Gota de Tradición #14 - El tambor (2/3): ¿Qué es un tambor?



Posiblemente uno de los tambores más antiguos que tenemos en la comarca del Bierzo y que se conserva en Villafranca sea el que, a mediados del pasado siglo, tocaba Pelicán, un vecino de la villa que lo hacía sonar junto a un clarín en Semana Santa a golpe de:

«Pelicán, can, can, can».

Dentro de lo que definimos como percusión tradicional, y que aquí se utiliza para acompañar instrumentos melódicos como la gaita, tenemos principalmente el tambor y el bombo. Pero, además, estos tambores se utilizaban para otras tareas, como avisar de los bandos municipales y, en algunas localidades, también para cantar o tocar junto a la pandereta.

Cuando hoy pensamos en un tambor tradicional quizá imaginemos un tambor de madera y tensión de cuerda. Sin embargo, eso no es lo que encontramos en la tradición oral de esta zona.

La forma de tocar que utilizamos está muy bien documentada ya en época napoleónica y, en lo fundamental, es la misma que ha llegado hasta nosotros. Lo que se cambió en realidad fue el instrumento. Desde finales del siglo XIX se fueron incorporando cajas estrechas de latón, integradas también en las bandas de música, que en nuestra tradición oral aparecen denominadas jazz, caja, caixa, tambor y, en alguna ocasión, redoblante.


Esas cajas sustituyeron al antiguo tambor de madera y tensión de cuerda, aunque no cambiamos tanto la forma de tocar como el tambor sobre el que tocábamos. Y Y, hace unas décadas, se volvieron a incorporar esos tambores de madera y tensión de cuerda, aunque cada vez de menores dimensiones, que hoy relacionamos fácilmente con la percusión tradicional.

En ambos casos el instrumento es esencialmente el mismo: dos parches, uno más grueso para tocar y otro más fino; un cuerpo central; un sistema de tensión para los parches; y otro para tensar las cuerdas o bordonera, que normalmente se coloca en la parte inferior.

Las baquetas con las que se tocaba, algunas veces ni siquiera formaban una pareja igual, sino que podían tener diferente tamaño y grosor.

Sin embargo, ya hemos hablado de otro tambor: el de la flauta. Normalmente se interpreta con una única baqueta, denominada habitualmente palillo o palote, y tiene como singularidad que sus aros, apretados con cuerda o con sistemas de tornillería, son metálicos.

Hoy pocas veces se puede ver este tipo de cajas y tambores de la flauta tocando con las gaitas, aunque así lo hemos documentado en la tradición. Somos muy pocos los grupos, como los Pamplinas, que hemos optado por utilizar estos tipos de percusión.


No obstante, esto también forma parte de la variedad de formas de tocar y de entender nuestro mundo hoy en día.










Del Cuaderno de Campo


La percusión tradicional se reconoce, entre otros aspectos, por el tipo de agarre de las baquetas. En la terminología general de percusión se habla de agarre tradicional, frente al agarre igual o matched grip, más habitual hoy en la batería moderna.


Dentro de ese llamado agarre tradicional existen, además, distintas escuelas europeas, tal y como muestran los tratados de percusión militar de siglos pasados. Conviene tener en cuenta que buena parte de estas técnicas están especialmente bien definidas y documentadas en el ámbito militar, aunque después hayan tenido también una presencia importante dentro de la música popular y tradicional.

Una de las características principales de estas percusiones es precisamente la forma de portar el instrumento. El tambor suele ir colgado de una bandolera o, en otros casos, sujeto a un cinto. Esto hace que el instrumento no quede completamente horizontal, sino ligeramente inclinado. En otros casos, como sucede con el tambor de la flauta y con algunos tambores de pequeñas dimensiones, puede ir suspendido de la muñeca.

De forma genérica, este tipo de instrumento puede encuadrarse dentro de los llamados side drums o “tambores de lado”. La posición del instrumento condiciona especialmente la manera de sujetar la baqueta de la mano izquierda.

En los intérpretes tradicionales que hemos podido observar, la mano izquierda suele sujetar la baqueta apoyándola en el pliegue de la mano entre el pulgar y el índice, dentro de lo que conocemos como agarre tradicional. La forma más escolástica consiste en pasar dos dedos por encima de la baqueta, apoyando sobre ella la primera falange.

Sin embargo, entre algunos intérpretes mayores hemos podido ver también otra variante: colocar únicamente el dedo índice sobre la baqueta. Es una posición igualmente efectiva para el golpeo, aunque se aleje de lo que actualmente se considera una técnica más académica o estandarizada.

También queremos ampliar algunos detalles sobre las cajas.

Comentábamos que, de manera general, muchas de ellas presentan cuerpos de latón, aunque existen modelos construidos en otros metales y también con cuerpo de madera. La variedad es amplia.

Lo habitual es encontrar las palomillas de la tornillería orientadas hacia arriba, pero existen también ejemplares con los sistemas de apriete colocados en sentido contrario. Incluso encontramos modelos con un único parche superior y la bordonera colocada inmediatamente debajo de este o, en algunos casos, por encima.

Estas cajas suelen sujetarse a la cintura o llevarse colgadas. La pieza metálica soldada que sirve como punto de apoyo sobre la pierna puede aparecer también acompañada de correas que ayudan a fijar el instrumento.

Otro aspecto que merece una explicación más amplia es quizá el más característico de nuestros tambores utilizados junto a la flauta.

En la provincia de León, estos tambores, tamborines o tamboriles presentan una serie de rasgos que los diferencian claramente de otros modelos. Uno de los más visibles es el empleo de aros metálicos, normalmente de hierro o latón, combinados con un cuerpo de madera realizado a partir de una tabla curvada o, en algunos casos, vaciado.

Como siempre ocurre en la tradición, existen excepciones. Hemos llegado a documentar ejemplares con cuerpos metálicos e incluso de plástico.

También son especialmente característicos los bordones o sedillas que atraviesan los parches. Habitualmente encontramos uno a cada lado del tambor, que puede ser metálico, de cuerda de guitarra o de tripa. Suelen disponer además de algún sistema de tensión, más o menos rudimentario, en uno de los extremos de cada sedilla.

Las dimensiones son igualmente definitorias. Se trata normalmente de tambores de tamaño considerable y, aunque no exista una medida única, sí se mantiene cierta proporción y una estética reconocible.

Existe, por ejemplo, una publicación que define estos tambores como instrumentos de cincuenta centímetros de diámetro. Sin embargo, esa medida no se corresponde con la realidad de los ejemplares que hemos podido observar y documentar.

Durante el siglo pasado estos tambores sufrieron además algunos cambios ligados a determinadas modas y procesos de modernización.

Por un lado, comenzaron a pintarse, normalmente de un único color.

Por otro, se incorporaron sistemas de tensión mecánica. Estos mecanismos añaden bastante peso al instrumento, pero ofrecen una ventaja importante: permiten tensar las pieles naturales con mucha más facilidad en situaciones de humedad o frío, sin necesidad de desmontar o reajustar todo el sistema de cuerda tradicional.

Ese sistema anterior, más ligero y sencillo, obliga a actuar directamente sobre la cuerda para recuperar la tensión de los parches cuando las condiciones ambientales afectan a la piel.

Al final, como ocurre tantas veces, no encontramos un único tambor ni una única forma de tocarlo. Encontramos técnicas, materiales, soluciones y adaptaciones distintas que fueron cambiando según el lugar, la función, el intérprete y el momento.

Y precisamente ahí está una parte importante de su interés.



lunes, 21 de septiembre de 2026

Curso 2026/27 - Grupos, Asociaciones y Cursos

Seguimos dando forma al curso 2026/27 y, después de presentar el inicio del curso y las disciplinas que trabajamos, queremos reunir aquí todos los lugares en los que estaremos este año.

A lo largo del curso trabajaremos en distintos municipios, asociaciones, grupos y escuelas, con propuestas adaptadas a cada espacio. No en todos los lugares se imparte lo mismo, porque cada proyecto tiene sus propias necesidades, su alumnado y su forma de funcionar.

Estaremos en Bembibre, con la Asociación dos Barrios; en Ponferrada, con Centro Galicia; en León, con Zarzagán, Banda de Gaitas y Percusión; en Tremor de Arriba, con el Grupo Recuencano; en Vega de Espinareda, con el Grupo de Pandereta de Vega de Espinareda; en Toreno, con el Aula de Folklore de Toreno; en Lillo del Bierzo, con el Aula de Folklore de Lillo del Bierzo; en Camponaraya, en la Escuela Municipal de Música; en Toral de los Vados, con la Banda de Gaitas Mencía; en Columbrianos, con el Grupo de Gaitas y Danzas El Castro; en O Barco de Valdeorras, en la Escola Municipal de Música; y en Carracedelo, en la Escuela Municipal de Gaitas del Ayuntamiento de Carracedelo.

En estos espacios trabajaremos diferentes disciplinas vinculadas a la música y al baile tradicional: gaita, pandereta y canto, baile tradicional, percusión, flauta y tambor y trabajo en agrupaciones, entre otras propuestas.

La idea sigue siendo la misma en todos los casos: aprender desde la práctica, conocer repertorios, estilos y formas de tocar y cantar, entender de dónde vienen y, sobre todo, mantenerlos vivos desde el presente.

En las imágenes que acompañan esta entrada podéis consultar las localidades, los grupos, asociaciones y escuelas durante este curso.

Toca. Canta. Baila.




Croniqueta #17 (2026) – Visiones de la tradición - Tocar Bajo Teito - Denise y Diego

Llevamos dieciséis semanas contando en croniquetas lo que tocamos, y este concierto venía a ser, por ahora, una especie de cierre de temporada.

Y tenía unas cuantas cosas especiales.

Primero, era un desafío. Lanzarnos a la piscina para hablar de música tradicional relacionándola con la Guerra de la Independencia. Dijimos que sí antes de saber muy bien qué podíamos hacer y con apenas un par de ideas que intuíamos que podían relacionarse.

Y entonces empezamos a investigar.

Una cosa llevó a otra, aparecieron historias, canciones, personajes, documentos y unas cuantas incongruencias que nos parecieron absolutamente delirantes. Así que decidimos lanzarnos todavía más a la piscina.

Empezamos a cruzar datos, épocas e ideas hasta construir ocho collages de tres imágenes aparentemente sin relación, buscando una manera de llegar de una a otra pasando siempre, de algún modo, por la música tradicional y la guerra.

Y encontramos esas conexiones.

A veces razonables.

A veces no tanto.

El delirio acabó convirtiéndose en una forma de contar.

 

Además, el lugar se prestaba bastante. Estábamos en el Museo del Bierzo, de la mano del Instituto de Estudios Bercianos, rodeados por los cuadros de Luis Gómez Domingo y bajo una de las grandes obras de la exposición Visiones goyescas de la guerra. Un fusilamiento enorme a nuestras espaldas y, justo por encima, los recién incorporados gigantes de Ponferrada.

Rodeados de cuadros que hablan de una tragedia desgarradora, empezamos a contar como quien cuenta anécdotas durante un velatorio.

Porque una cosa no elimina la otra.

Igual que las recreaciones de las guerras napoleónicas pueden convertirse hoy en encuentros y fiestas sin borrar que allí hubo una batalla y hubo muertos.

Y ahí apareció otra de las ideas del concierto.

 

¿Qué queda después de una guerra?

Quedan objetos. Papeles. Canciones. Palabras. Historias. Recuerdos.

Y muchas veces lo que queda ya no es exactamente lo que pasó.

Se cuenta. Se transforma. Se recrea.

Y nos dimos cuenta de que la tradición funciona bastante parecido.

Por eso fuimos conectando historias bercianas con otras más universales y con referentes que podían reconocer generaciones muy distintas.

Lo que no esperábamos era encontrarnos el museo lleno.

Y mucho menos que el formato funcionara tan bien.

 

Porque volvimos a arriesgar. Un diálogo repartido entre los dos, casi leído, con un guion preparado hasta el último momento y apenas probado antes de hacerlo delante del público. Algo bastante distinto de nuestros conciertos habituales de música tradicional.

Cambiamos por un día una divulgación más ortodoxa por hacer, después de buscar, leer y documentarnos, lo que realmente nos diera la gana.

Quizás también sea eso renovarse.

Rehacerse, desmontarse un poco y volver a construirse para, simplemente, seguir vivo.

Y para que se entienda mejor hasta dónde llegó el delirio, este es uno de los ocho caminos que recorrimos.

En este caso había que unir Batman, Jesucristo y Ursula von der Leyen.

 

[COLLAGE: BATMAN – JESUCRISTO – URSULA VON DER LEYEN.]

DENISE:

Batman Forever. Val Kilmer como Batman, Jim Carrey como Enigma.

DIEGO:

La de 1995, suele aparecer entre las peor consideradas.

DENISE:

No la peor, porque para eso ya tenemos la de Batman y Robin.

DIEGO:

Vamos a la última escena de la película.

DENISE:

[DIAPOSITIVA SANTA ISABEL]

Enigma está encerrado en Arkham, un manicomio, como Santa Isabel.

DIEGO:

La psiquiatra le pregunta quién es y él contesta:

«I’m Batman!»

DENISE:

Y desde otra celda alguien responde:

«Yeah? And I’m Napoleon!»

Es importante para la investigación.

DIEGO:

Napoleón.

DENISE:

Napoleón. Que sí.

DIEGO:

Porque existe un imaginario en el cine sobre pacientes que creen ser grandes personajes.

DENISE:

Normalmente eligen entre dos: Napoleón o Jesucristo.

DIEGO:

Podrían estar perfectamente en Alguien voló sobre el nido del cuco.

1975 Jack Nicholson.

DENISE:

Que después fue el Joker.

DIEGO:

No tires de ahí, que volvemos a Batman.

DENISE:

Pero no vamos a tirar de ahí, no.

DIEGO:


[DIAPOSITIVA: THREE CHRISTS]

[DIAPOSITIVA: LOS TRES CRISTOS]

Three Christs, de 2017: tres pacientes convencidos de que son Jesucristo. Como si fueran el Cristo de la Buena Esperanza de Villafranca, el Cristo de la Fortaleza de Ponferrada y el Ecce Homo de Bembibre, que por cierto el santuario en el que está también ardió en 1809 en estas disputas. Menos mal que el Santo no estaba dentro. Después de esto el escultor de Bembibre Pedro Corral Ramos, en sus obras para la reconstrucción del templo, sustituiría a los romanos martirizando a Cristo por soldados franceses.

DENISE:

[DIAPOSITIVA: THE EMPEROR’S NEW CLOTHES]

Vamos con otra película. La nueva ropa del emperador, de 2001, juega con Napoleón. El verdadero intenta volver a París y nadie le cree.

En esa película, el verdadero Napoleón acaba encontrándose con un manicomio lleno de Napoleones.

[Pausa.]

DIEGO:

Intentando aterrizar todo esto, Napoleón en realidad fue Emperador de los franceses. Y antes, primer cónsul.

DENISE:

Si alguien en 1809 tuviera que señalar al hombre que dominaba media Europa… Algo que podríamos homologar con presidente de Europa…

DIEGO:

Eso de presidente de Europa ni existía ni existe.

Pero Napoleón en el caso hipotético tendría bastantes papeletas para serlo.

DENISE:

Creo que no hay duda.

DIEGO:

Hoy tenemos una presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen...

DENISE:

Y esto viene a que un romance tradicional comienza: «el presidente de Europa».

DIEGO:

Hay versiones recogidas en las provincias de León y Lugo con ese título.

DENISE:

Antes incluso de que existiera la Unión Europea.

DIEGO:

[DIAPOSITIVA PLIEGO]

Se trata del romance La bastarda y el segador.

DENISE:

Y lo interesante es que el cargo cambia según las versiones: rey de Inglaterra, rey de Francia, Emperador de Roma, marqués, rey turco, conde, obispo, el Padre Santo de Roma, es decir un Papa…

DIEGO:

La tradición trabaja sin organigrama pero siempre apunta a un alto cargo, cuando cruzó el charco el cargo cambió al de presidente de Chile.

DENISE:

Este romance, además, muchas veces se ha cantado durante la siega. Un romance de una temática subida de tono con mucho doble sentido.

DIEGO:

Que no es exactamente decir que “sea” un canto de siega.

DENISE:

Es un romance que se ha utilizado como canto de trabajo. Otra diferencia pequeña que conviene no aplastar.

DIEGO:

Para hacer lo que te dé la gana...

DENISE:

...primero conviene saber con qué estás jugando.

 

Solo un ejemplo.

Porque algo grabamos y alguna cosa más iremos enseñando, aunque sea sacar la patita de vez en cuando.

Seguimos con la misma idea: renovarnos o morir mientras estamos metidos en mil frentes, como siempre.

La temporada de croniquetas parecía que terminaba aquí.

Pero el año todavía no.

Así que alguna más caerá.



















miércoles, 16 de septiembre de 2026

💧 Gota de Tradición #12 - La Gaita (3/3): ¿Dónde había gaiteiros?


 

La tradición es como un río. Hoy vamos a hablar solo de una gota.

Muchas veces escuchamos, en distintas localidades y referido a distintos músicos, el mismo cuento.

Un gaiteiro estaba tocando y alguien quiso comprarle la gaita porque sonaba muy bien. Le ofrecieron tanto por ella que, al terminar de tocar, acabó vendiéndola.

Y cuando se marchaba dijo:

«A gaita lévala, pero os dedos quedan eiquí».

Este mismo cuento aparece en muchas localidades, no solo del Bierzo, sino también de otros lugares. Porque allí donde se tocaba la gaita, esta también formaba parte de otras expresiones de la tradición oral: cuentos, coplas, refranes o expresiones.

Pero ¿dónde había gaiteiros?

En la provincia de León, la gaita tuvo una presencia muy importante como instrumento profesionalizado en Cabrera y en la parte central y occidental del Bierzo.

En algunos lugares convivía con otros músicos, como los tamboriteros. Incluso tenemos documentada, aunque de manera excepcional, la formación de gaita y flauta y tambor tanto en el Bierzo como en Cabrera y Maragatería.

Pero la gaita no terminaba ahí.


En otras partes de la provincia encontramos también gaiteiros, aunque de forma más puntual. En Maragatería, por ejemplo, todavía hubo músicos locales tocando la gaita hasta los años treinta. Después, el paso del tiempo acabó dejando al instrumento fuera de la memoria colectiva de muchas poblaciones.

Hacia el norte de la provincia encontramos también el uso de la gaita, con modelos vinculados a lo que conocemos como gaita asturiana.

Y si abrimos todavía más el mapa, aparece algo fundamental: los músicos se movían.

En las zonas limítrofes con Galicia y Asturias hubo gusto por este instrumento y era habitual contratar músicos de localidades vecinas para fiestas y romerías.


Porque las fronteras administrativas no funcionan necesariamente como fronteras culturales. La música, los músicos y las tradiciones circulaban de un lado a otro sin entender el territorio como esos compartimentos cerrados en los que a veces queremos dividirlo hoy.

Y todavía hubo fenómenos posteriores que volvieron a transformar ese mapa: la emigración trajo instrumentistas procedentes de otros lugares y aparecieron nuevas agrupaciones, como las militares o las vinculadas a la Semana Santa, presentes en la provincia desde hace más de medio siglo.

Así que preguntar dónde había gaiteiros no tiene una respuesta que podamos dibujar simplemente con una línea en un mapa.

Había lugares donde los había, lugares donde llegaban para tocar y lugares donde distintas tradiciones se encontraban.

Y con esto quizá ya hemos conseguido hacernos una pequeña idea de qué era una gaita, quiénes eran los gaiteiros y por dónde sonaba.

Así que, si quieres seguir profundizando en esta tradición, ya sea aprendiendo, escuchando o simplemente curioseando, ya sabes dónde encontrarnos.

Hoy solo hemos hablado de una gota. La semana que viene seguiremos bebiendo de este río.



Del Cuaderno de Campo


Tenemos multitud de fuentes que nos hablan de gaiteros en la provincia. Algunas se remontan varios siglos atrás, a través de la iconografía y la documentación histórica; otras son mucho más recientes y nos llegan mediante la literatura, los testimonios, las fotografías o incluso las grabaciones.

Está bastante claro que hacia el oeste de la provincia encontramos una mayor densidad de gaiteros que en otras zonas. Pero no es un fenómeno exclusivo de los territorios limítrofes con Asturias o Galicia, ni puede explicarse simplemente como una influencia llegada desde esos lugares, como se ha afirmado en algunas ocasiones.


Y aquí aparece uno de los problemas con los que nos encontramos cuando intentamos rastrear su historia.

Cuando acudimos a documentación antigua —pleitos, contratos, escrituras y documentos similares— muchas veces resulta imposible saber a qué instrumento se refiere exactamente quien escribe «gaita» o «gaitero». Lo mismo sucede con términos como «tamboritero» o «tamborilero».

Por eso somos especialmente cautelosos con estas fuentes cuando no aparecen otros datos que nos permitan identificar con seguridad el instrumento al que se están refiriendo.

Un buen ejemplo es el pleito por una gaita en el Bierzo Alto investigado por Manuel Olano.

Además, las propias denominaciones cambian de unas zonas a otras. Todavía hoy, en algunos lugares del este de la provincia de León, se denomina de forma popular y tradicional «gaiteros» a quienes tocan la dulzaina o zuzaina.

Por eso, cuando hablamos de estos músicos y de estos instrumentos, no basta con encontrar una palabra escrita en un documento. Hay que saber también qué significaba esa palabra allí y en aquel momento.



martes, 15 de septiembre de 2026

¿Dónde estaremos? Curso 2026/27

Seguimos amasando el curso 2026/27. Después de contaros qué enseñamos, hoy toca responder a otra de las preguntas importantes: ¿dónde estaremos?

Este curso Tocar Bajo Teito estará presente en distintos puntos del Bierzo, León y Valdeorras, acercando la música y el baile tradicional a diferentes localidades y trabajando con escuelas, asociaciones, ayuntamientos y grupos.

📍 Bembibre
📍 Ponferrada
📍 León
📍 Tremor de Arriba
📍 Vega de Espinareda
📍 Toreno
📍 Lillo del Bierzo
📍 Camponaraya
📍 Toral de los Vados
📍 Columbrianos
📍 O Barco de Valdeorras
📍 Carracedelo

En unos lugares estaremos con pandereta y canto; en otros con baile tradicional, percusión, flauta y tambor, gaita o agrupaciones. Cada sitio tiene su propia propuesta, sus horarios y sus grupos, pero todos forman parte de una misma idea: aprender, tocar, cantar y bailar juntos.

Hay sitio para quien empieza desde cero y también para quien lleva años tocando y quiere seguir aprendiendo, compartir repertorio o formar parte de un grupo.

Durante estos días iremos contando con más detalle qué hacemos en cada localidad. Y si quieres saber dónde puedes aprender aquello que buscas, horarios, edades o cómo incorporarte a algún grupo, puedes preguntarnos directamente.

Porque la tradición también se aprende, se comparte… y se amasa.

Toca. Canta. Baila.