La
tradición es como un río. Hoy vamos a hablar solo de una gota.
Muchas
veces escuchamos, en distintas localidades y referido a distintos músicos, el
mismo cuento.
Un
gaiteiro estaba tocando y alguien quiso comprarle la gaita porque sonaba muy
bien. Le ofrecieron tanto por ella que, al terminar de tocar, acabó
vendiéndola.
Y
cuando se marchaba dijo:
«A
gaita lévala, pero os dedos quedan eiquí».
Este
mismo cuento aparece en muchas localidades, no solo del Bierzo, sino también de
otros lugares. Porque allí donde se tocaba la gaita, esta también formaba parte
de otras expresiones de la tradición oral: cuentos, coplas, refranes o
expresiones.
Pero
¿dónde había gaiteiros?
En
la provincia de León, la gaita tuvo una presencia muy importante como
instrumento profesionalizado en Cabrera y en la parte central y occidental del
Bierzo.
En
algunos lugares convivía con otros músicos, como los tamboriteros. Incluso
tenemos documentada, aunque de manera excepcional, la formación de gaita y
flauta y tambor tanto en el Bierzo como en Cabrera y Maragatería.
Pero
la gaita no terminaba ahí.
En
otras partes de la provincia encontramos también gaiteiros, aunque de forma más
puntual. En Maragatería, por ejemplo, todavía hubo músicos locales tocando la
gaita hasta los años treinta. Después, el paso del tiempo acabó dejando al
instrumento fuera de la memoria colectiva de muchas poblaciones.
Hacia
el norte de la provincia encontramos también el uso de la gaita, con modelos
vinculados a lo que conocemos como gaita asturiana.
Y
si abrimos todavía más el mapa, aparece algo fundamental: los músicos se
movían.
En las zonas limítrofes con Galicia y Asturias hubo gusto por este instrumento y era habitual contratar músicos de localidades vecinas para fiestas y romerías.
Porque
las fronteras administrativas no funcionan necesariamente como fronteras
culturales. La música, los músicos y las tradiciones circulaban de un lado a
otro sin entender el territorio como esos compartimentos cerrados en los que a
veces queremos dividirlo hoy.
Y
todavía hubo fenómenos posteriores que volvieron a transformar ese mapa: la
emigración trajo instrumentistas procedentes de otros lugares y aparecieron
nuevas agrupaciones, como las militares o las vinculadas a la Semana Santa,
presentes en la provincia desde hace más de medio siglo.
Así
que preguntar dónde había gaiteiros no tiene una respuesta que podamos dibujar
simplemente con una línea en un mapa.
Había
lugares donde los había, lugares donde llegaban para tocar y lugares donde
distintas tradiciones se encontraban.
Y
con esto quizá ya hemos conseguido hacernos una pequeña idea de qué era una
gaita, quiénes eran los gaiteiros y por dónde sonaba.
Así
que, si quieres seguir profundizando en esta tradición, ya sea aprendiendo,
escuchando o simplemente curioseando, ya sabes dónde encontrarnos.
Hoy
solo hemos hablado de una gota. La semana que viene seguiremos bebiendo de este
río.
Del Cuaderno de Campo
Tenemos multitud de fuentes que nos hablan de gaiteros en la provincia. Algunas se remontan varios siglos atrás, a través de la iconografía y la documentación histórica; otras son mucho más recientes y nos llegan mediante la literatura, los testimonios, las fotografías o incluso las grabaciones.
Está bastante claro que hacia el oeste de la provincia encontramos una mayor densidad de gaiteros que en otras zonas. Pero no es un fenómeno exclusivo de los territorios limítrofes con Asturias o Galicia, ni puede explicarse simplemente como una influencia llegada desde esos lugares, como se ha afirmado en algunas ocasiones.
Y aquí aparece uno de los problemas con los que nos encontramos cuando intentamos rastrear su historia.
Cuando acudimos a documentación antigua —pleitos, contratos, escrituras y documentos similares— muchas veces resulta imposible saber a qué instrumento se refiere exactamente quien escribe «gaita» o «gaitero». Lo mismo sucede con términos como «tamboritero» o «tamborilero».
Por eso somos especialmente cautelosos con estas fuentes cuando no aparecen otros datos que nos permitan identificar con seguridad el instrumento al que se están refiriendo.
Un buen ejemplo es el pleito por una gaita en el Bierzo Alto investigado por Manuel Olano.
Además, las propias denominaciones cambian de unas zonas a otras. Todavía hoy, en algunos lugares del este de la provincia de León, se denomina de forma popular y tradicional «gaiteros» a quienes tocan la dulzaina o zuzaina.
Por eso, cuando hablamos de estos músicos y de estos instrumentos, no basta con encontrar una palabra escrita en un documento. Hay que saber también qué significaba esa palabra allí y en aquel momento.






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