miércoles, 22 de julio de 2026

Gota de Tradición #4 (1/3) – ¿Cómo es una pandereta?

La tradición es como un río. Hoy vamos a hablar solo de una gota.

Siempre se ha dicho aquello de "este es un país de pandereta"Normalmente se utiliza para despreciar algo, como si la pandereta representara el atraso o el desorden.

Pero, si lo pensamos bien, sí que somos un país de pandereta. Y deberíamos sentirnos orgullosos de ello, aunque con un significado completamente distinto.

Porque durante siglos este pequeño instrumento acompañó fiestas, bailes, bodas, filandones y reuniones por todos nuestros pueblos.

Hoy vamos a fijarnos en la pandereta.

O mejor dicho...

...en las panderetas.

Porque no existe una única pandereta. Ni siquiera una única forma de llamarla. Aunque todas sean redondas y compartan muchos elementos, no responden a una única tipología tradicional.

En esta zona encontramos distintos nombres. El más extendido sigue siendo pandereta. En parte del Bierzo Oeste aparece pandareta y en algunos pueblos también pandeireta. Y en el valle de Ancares, tanto en Cervantes como en Ibias, lo habitual es hablar de la pandeira, nombre que recibe allí la pandereta tradicional de grandes dimensiones. Eso no significa que esas panderetas solo existan allí; aparecen también en otros lugares, aunque con otros nombres.


Pero todas tienen tres elementos que nunca faltan.

Un aro de madera, que en ocasiones incluso se hacía reaprovechando el aro de un cribo.

Una piel tensada, normalmente de oveja, aunque también encontramos ejemplos de cabra o incluso de corzo.

Y unas chapas metálicas que, según el pueblo, pueden llamarse sonajas, sonajeras, ferreñas, ferriñas o chucarelos.


A partir de ahí cambia casi todo: los tamaños, el número y la forma de las sonajas y su disposición, la decoración o incluso la manera de construirlas. La mayoría ni siquiera salían de un taller especializado; las hacía alguien curioso, del propio pueblo, con mano para trabajar estos materiales.

Quizá por eso sí somos un país de pandereta. Porque detrás de una palabra tan sencilla se esconde una enorme variedad de nombres, formas, materiales y maneras de entender un mismo instrumento. Mucho más de lo que podemos contar en una sola gota.

Y eso también es patrimonio.

Y si quieres seguir profundizando en esta tradición, ya sea aprendiendo, escuchando o simplemente curioseando, ya sabes dónde encontrarnos.

Hoy solo hemos hablado de una gota. La semana que viene seguiremos bebiendo de este río. 



Del cuaderno de campo


Hemos fotografiado y documentado alrededor de una veintena de panderetas en el Bierzo. La diversidad de modelos se aprecia en todos los aspectos que hemos señalado.

Por un lado está el tamaño, desde las más grandes, como la que Benigno, el tamboritero de Paradasolana, conservaba con cerca de medio metro de diámetro, hasta las más pequeñas, como la pintada que se conserva en el Museo Alto Bierzo de Bembibre o la que guardan en Balboa y que perteneció a Encarnación "A Troba".


Normalmente suponemos que el aro de madera incluye siempre otro aro interior para tensar la piel, pero hemos documentado ejemplares en los que esta aparece clavada o pegada directamente. Otras presentan uno o varios nervios de madera que parecen cumplir una función decorativa y, posiblemente, también estructural.

Ese aro de madera, al menos hasta la aparición de las panderetas más contemporáneas, presenta siempre un orificio para sujetarla con la mano. Nos han descrito incluso algún ejemplar con dos. En Galicia, durante las últimas décadas, ese orificio se fue sustituyendo por un rebaje. Aunque resulta eficaz para tocar con una sola mano, utilizar ambas manos sobre el instrumento se vuelve prácticamente imposible.

Las sonajas, que habitualmente aparecen dispuestas por pares, también muestran una gran variedad. En un mismo hueco puede haber más de dos, incluso de distintos tamaños. Van sujetas mediante algún tipo de alambre colocado de diferentes formas sobre huecos rectangulares abiertos manualmente. Hoy en día esos huecos suelen presentar los bordes redondeados, ya que se realizan con fresadora. Cuando la pandereta tiene una sola fila de sonajas, estas pueden disponerse alineadas o de forma alterna. En otros casos encontramos dos o tres filas o distintas combinaciones.

Ya hemos comentado algunos aspectos relacionados con la piel, que tradicionalmente se pela, no se afeita, como sucede en otros instrumentos. Es habitual que nos describan el curtido utilizando el abono o la ceniza. También hemos documentado en Oencia el uso de una pandereta sin parche, similar a las descritas en Galicia por Pablo Carpintero.

La decoración constituye otro elemento diferenciador. Algunas conservan restos de papeles pegados, pinturas o motivos decorativos. Incluso conocemos algún ejemplar al que se le añadieron cascabeles colgantes.


Aunque algunas familias han conservado la pandereta como un legado, hoy también podemos encontrar ejemplares en museos. Sin embargo, una gran parte se ha perdido con el paso del tiempo. La madera y la piel son materiales especialmente sensibles al deterioro, por lo que muchas no han llegado hasta nuestros días. Otras conservan una pátina muy característica, fruto del humo de las cocinas de rastro.






No hay comentarios:

Publicar un comentario