La tradición es como un río. Hoy vamos a hablar solo de una gota.
El «Por orden del señor alcalde se hace saber…» que tenemos en el imaginario popular ligado a una cornetilla, en muchas de nuestras localidades sonaba después de un fuerte redoble del tambor.
Algo hemos contado ya de que, además de para acompañar instrumentos melódicos, el tambor se usaba para alguna cosa más. Una de ellas era dar los bandos.
En otras localidades se tocaba para acompañar la voz, tanto aquí como en otras provincias como Lugo o Zamora. Incluso en algunas localidades de nuestra provincia había tambor y pandereta de los mozos para hacer el baile y tocaban juntos, como podemos escuchar en las magníficas grabaciones que tenemos, por ejemplo, de Prioro.
En el caso de acompañar otros instrumentos, en nuestro entorno es la gaita, pero en otros lugares la dulzaina.
Por último, quizás no está mal señalar el uso militar que tiene desde hace siglos este instrumento, tanto para acompañar el paso como para transmitir órdenes o acompañar momentos solemnes. Y quizás sea también por eso por lo que se utiliza en otras agrupaciones populares, como las de Semana Santa.
En todos los casos su función es muy clara. Al tratarse de un instrumento rítmico con un rango dinámico alto, podemos tocar con bastante intensidad, pero sin posibilidad de interpretar sonidos combinados en alturas determinadas. Por eso se utiliza para sostener el ritmo. Algo muy importante tanto para tocar andando como para llevar el peso del baile o incluso de las danzas.
Su sonido es muy corto. Por ello, la forma de interpretar sonidos más largos es mediante la técnica del redoble, que se combina constantemente con el resto de tipos de golpes.
Por eso el dúo con los instrumentos melódicos tradicionales, que carecen de esa capacidad para modificar tan claramente la intensidad y marcar el ritmo, es tan eficiente. Se complementan totalmente. Una gaita hace melodía, pero tiene mucha más dificultad para hacer explícito el ritmo. De hecho, el tamboritero que toca la flauta y el tambor es la expresión mínima de esta combinación.
Y el bombo redondea siempre los conjuntos: aporta el grave frente a instrumentos especialmente agudos y emite normalmente sonidos más largos. Por separado, cada uno aporta características diferentes que se complementan con el resto de instrumentos, dando como resultado un conjunto muy equilibrado.
Todo esto hasta la llegada de la batería, que hace poco más de un siglo produjo un gran cambio. Una única persona pasaba a tocar un conjunto de instrumentos. Pero, aun con esta novedad, el tambor y el bombo se han mantenido en uso no solo por tradición, sino porque, si de forma estática la batería tiene esa gran ventaja, tocar el tambor y el bombo por separado sigue siendo imprescindible para tocar en movimiento.
Aún nos quedaban cosas que contar sobre el tambor y la percusión. Aún nos hemos dejado alguna fuera, pero hoy solo hablamos de una gota. La semana que viene seguiremos bebiendo de este río.
Así que, si quieres seguir profundizando en esta tradición, ya sea aprendiendo, escuchando o simplemente curioseando, ya sabes dónde encontrarnos.
Del Cuaderno de Campo
Como comentábamos y aunque lo hayamos ilustrado con una fotografía que no es del Bierzo, los bando no sólo se daban con turuta o corneta. También era habitual que en muchas localidades se dieran con tambor y así por ejemplo está publicado y recogido este bando dado a golpe de tambor en la población de Bembibre bastante curioso:
Por orden del Señor alcalde se hace saber:
Que esta tarde por haberse estropeado
Un camión de verdura, vino y pescado,
Se comunica a todos los de Bembibre, esta ciudad,
Que a las cuatro la tarde podrán comprar estos productos
A unos precios muy asequibles,
Dado que por avería de este vehículo
No podrá seguir su ruta a Madrid.
Se ha dicho.




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