Corro, comba, merienda y escondite
1 El Corro
Esta es la última escena de Días de rodillas peladas y la hemos partido en varios momentos. El primero el corro, luego la merienda, jugar en la calle y para terminar el escondite. A este pequeño resumen también le acompañaba este texto como locución y algunas imagenes. Esperamos que os guste y estamos ya pensando en el siguiente espectaculo, porque este lo disfrutamos un montón.
Las tardes de
los niños tenían su propio ritmo, marcado por el sol, las campanas y la
imaginación. Al salir de la escuela, las calles, la plaza o cualquier rincón se
convertían en el mejor parque de juegos: la comba girando sin parar, los corros
cantando al compás, las canicas chocando en el suelo y las chapas rodando entre
risas y competición.
Después de
tanto correr y jugar, llegaba la esperada merienda, sencilla pero deliciosa,
compartida entre amigos como si fuera un gran banquete. Y para decidirlo todo
—quién empezaba, quién se la quedaba o quién ganaba— no faltaba nunca “echar a
suertes”, ese pequeño ritual que podía cambiar el destino de una partida en un
segundo.
Eran tardes de calle, de amistad y de ingenio, donde la diversión no se compraba… se inventaba cada día.



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