viernes, 10 de julio de 2026

Días de rodillas peladas: 3 La fiesta y el baile

La primera vez que vi un tamboritero y el salón de baile (1)


Hay recuerdos que se quedan con nosotros para siempre. No sabemos exactamente por qué unos sí y otros no, pero basta escuchar unas notas para volver, de repente, a la infancia.

Esta tercera escena la dividimos en dos momentos muy distintos, aunque unidos por una misma idea: la fiesta.

La primera parte nace de un recuerdo real. Les preguntamos a tres mujeres de nuestra compañía cuál era el primer tamboritero que recordaban. Feli, natural de Toral de Merayo; Dori, de Colinas del Campo e hija de tamboritero; y Denise, de Bembibre. Tres pueblos, tres historias y un recuerdo común: la emoción de descubrir por primera vez esta figura. Ese instante, que parece tan pequeño, acaba formando parte de nuestra memoria para siempre y quisimos convertirlo en el motor de esta escena.


La segunda parte nos lleva directamente a la fiesta. Los Tamboriteros del Boeza interpretan Al salir de la Enramada, una ronda con letra perteneciente al repertorio de Maximiliano Arce Simón, tamboritero maragato de Rabanal del Camino. Mientras avanzan por el teatro, un niño toca la flauta y el tambor en la imagen de fondo, grabada en el pueblo de Viloria. Poco a poco otros niños se unen a él, convirtiendo el escenario en una pequeña fiesta donde la música se transmite de unos a otros casi sin darnos cuenta.

El vídeo que acompaña esta entrada corresponde a la primera representación de Días de rodillas peladas, celebrada en el Teatro Benevivere de Bembibre el 30 de mayo de 2026.

Pero esta escena aún guarda una segunda parte. Porque, después de la fiesta, llegaba el baile. Y durante mucho tiempo, aquel era un mundo reservado a los mayores. De ese recuerdo hablaremos en la siguiente entrada.




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