El año 2021 se publicó este artículo firmado por ambos (Denise y Diego) en el nº19 de la revista Losada
Tradiciones y continuidad en el Bierzo
Después de más de años dedicados a la enseñanza, investigación, interpretación y divulgación de la música y baile tradicional en esta comarca creemos que tenemos cierta perspectiva para analizar pasado, presente y futuro. Aunque sólo sea nuestra visión subjetiva respecto a este tema, queremos dar algunas pinceladas sobre lo que hemos conocido y lo que conocemos dentro de la tradición oral. Un campo muy amplio que a veces no reconocemos en toda su inmensidad, pues no sólo son canciones que se coleccionan como cromos o un conjunto más o menos delimitado de tradiciones.
Todos aquellos que hayan tenido un contacto estrecho con gente mayor, viejos como se les ha llamado siempre desde el respeto y el cariño; habrá tenido posibilidad de conocer parte de esta cultura que no es que esté desapareciendo, sino que en muchos casos ya ha desaparecido.
Francisco Palacio Núñez - Turiezo Castañero |
Puede sonar muy duro decir que la cultura tradicional ha muerto, pero es que en realidad los mecanismos de transmisión, salvo contadas y agradables excepciones se han roto por completo. Ya no es sólo que los cambios de vida o la despoblación hagan mella en la sociedad rural, sino que en las últimas décadas se ha producido una ruptura generacional difícil de salvar. Aun así, también tenemos que analizar si todas esas formas de vida son adecuadas para ser preservadas en el 2021, otro de los peligros que corremos es la idealización y romantización de todo tiempo pasado. Y es que tradicional no tiene porqué querer decir mejor.
El pasado
El pasado para muchos es desconocido, los cambios de vida de vida anteriores a la segunda mitad del pasado siglo, es evidente y se cortó de una forma tan abrupta que en muchos casos se ha generado una gran desconexión con nuestros mayores. Ya no tenemos tiempo para escucharlos, nuestro estilo de vida no sólo fomenta el no pararnos con ellos, sino también el desplazarlos fuera de nuestro día a día cotidiano.
Esas costumbres que conocemos en nuestro caso por boca de nuestros informantes a través de entrevistas y de otros trabajos especializados publicados; están llenas de detalles, de localismos, de información sobre un tiempo pasado que no tiene pinta de volver. El ciclo anual marcado en gran medida por los trabajos del campo ha sido totalmente sustituido.
Los días de los trabajos comunales han disminuido y en algunos casos desaparecido. El campo se industrializó trayendo generando más emigración. Esos procesos no fueron paulatinos y lentos, más bien todo lo contrario. En muy poco tiempo el cambio fue tan abrupto que para algunos se les hace impensable que eso podría pasar y que podrían haber vivido todo lo que han llegado a vivir.
El presente
Quizás el presente pueda ser más halagüeño de lo que pudiera parecer vistas nuestras primeras frases. Se lleva escribiendo durante más de un siglo que la tradición oral desaparece y aun hoy en día tenemos generaciones presentes que han vivido estas prácticas en primera persona y algunas de ellas se siguen realizando. Quizás sea la enorme utilidad de estos conocimientos que aun demuestran ser válidos para transmitir conocimientos, para divertir o para quitar el miedo lo que esté haciendo que se resistan a desaparecer. Y es que a pesar de que comentarios del tipo ya no queda nada, ya no queda quien sepa... la realidad sigue siendo tozuda y por mucho que nos hayan intentado desanimar, hay mucho trabajo por hacer.
Tenemos una responsabilidad con nuestro entorno y creemos que en nuestro caso más por ser profesionales en este campo. Esa responsabilidad la tenemos muy presente en todas las actividades que hacemos, aunque nuestra capacidad de acción sea limitada.
Y es que existe un reconocimiento expreso por parte de la Unesco en lo que tiene que ver con el Patrimonio Inmaterial. Ese reconocimiento se traduce en tratados marco, jurisprudencia y en manuales e indicaciones de cómo tratar este tipo de materiales y manifestaciones. Sin embargo, toda esa información no parece calar en el microcosmos en el que nos movemos.
José Marqués - Noceda del Bierzo |
Por un lado en este momento tenemos una faceta más ligada a la investigación. La documentación de todos esos saberes es importantísima. Sobre todo porque lo local, lo diferente suma con lo genérico. Y esa documentación es lo único que nos permite hacernos idea de todos esos saberes a todos los niveles. Es más, esa información puede ser utilizada directamente en otro tipo de trabajos (tanto de divulgación, como de puesta en valor, enseñanza, interpretación...). No es para nada un trabajo para que se quede para especialistas, para un museo.
En este apartado nuestra experiencia es que es un trabajo muy grato. Grato por las personas que hemos conocido, con el cariño y amabilidad que nos han tratado. Pero también está poco valorado y son muy pocos los que lo realizan a pesar ser muchos más los que trabajan en estos temas. También tenemos que decir que el trabajo de investigación, el trabajo de campo es sencillo en cuanto a que sólo hay que saber escuchar. Siendo tremendamente difícil saber preguntar. Tener un conocimiento profundo de repertorios, dichos, costumbres, de otras prácticas cercanas... Por lo cual un trabajo de calidad es difícil de realizar. Además, es muy fácil generar sesgos en esta temática e incluso llegar a condicionar o modificar las respuestas de los entrevistados.
Como decíamos el momento actual nos permite también trabajar en otros ámbitos como la divulgación y puesta en valor. En este punto todas las iniciativas que hemos llevado a cabo han tenido muy buena acogida. Artículos, programas de radio, internet... todo es válido para poner en conocimiento de todos una parte de nuestra esencia y hasta de nuestra propia identidad. En este punto hemos aprendido a dar a conocer a las fuentes, al origen, a esos viejos y dejarnos de estereotipos y generalidades que en realidad no aportan nada.
Otro aspecto en el que el presente nos da pie a trabajar es la enseñanza. Nosotros dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a este aspecto. Y además de realizar un esfuerzo por dar una opción de calidad, también trabajamos para trabajar a partir de estas fuentes. Es algo básico para nosotros, pero que hace décadas no se hacía e incluso a día de hoy no es mayoritario. Tener claros estos referentes sigue siendo principal y tratarlos con cercanía y sin elevarlos a un plano mítico también. Pero claro, aun quedan grandes tocadoras de pandereta, gente que canta muy bien, tamboriteros o gaiteros por ser reconocidos. Algunos no son más que un vecino o un familiar al que no habíamos prestado nunca atención. Entre todos ellos hay grandes personas, grandes historias y sólo algunos destacan con gran relevancia en su entorno. En este grueso de informantes hay aficionados, buenos conocedores, buenos transmisores y figuras que han trascendido en su comunidad.
Por último, en la interpretación nos queda otro punto en el que incidir. Porque en él podemos recuperar no el contexto pero si el uso de parte de estos saberes, especialmente los musicales y de baile. Porque el tocar y el bailar eran para divertir y pueden seguir siendo para divertir, aunque ya no sean en una plaza, en un prado y tenga que ser desde un escenario. Pero aquí tampoco hay trampa ni cartón, la calidad, el aprovechar todos los recursos que nos permite la escena y el realizar propuestas adaptadas al momento actual son las únicas posibilidades que tenemos para hacer atractiva nuestra música y baile tradicional.
En este aspecto de la interpretación tenemos que generar huecos para todos, para las agrupaciones, para las asociaciones y para la excelencia. Durante muchos años los grupos folclóricos han monopolizado la interpretación de la música y baile tradicional, muchas veces (la mayoría) desde postulados muy alejados de esas fuentes que nombrábamos. Eso generó cierta distancia en gran parte del público pero la variedad de propuestas que tenemos en la actualidad, desde las más acercadas a la tradición a las más alejadas están cambiando la perspectiva que se tiene de las músicas de raiz.
Pedro Budiel - San Justo de Cabanillas |
Pero también hay que decir que la cantidad suele eclipsar la calidad. Hoy en día por ejemplo podemos encontrar gran cantidad de interpretes y aficionados a la música tradicional (incluso docentes). Pero pocos son los que conocen esas fuentes, los que se han preocupado de empaparse en ellas o los que las han escuchado.
En los últimos años vuelve a haber interés por estos temas relacionados con nuestra cultura oral y ahí tenemos una oportunidad de conectar con nuevas generaciones y de dar a conocer esta realidad que está un tanto adormecida. Quizás este interés sea un tanto superficial sólo el tiempo dirá si se van asentando nuevas figuras en la comarca que den continuidad una generación más a estos saberes.
También es cierto que hemos quitado complejos poco a poco relacionados con este estilo y se ha demostrado como los más pequeños se pueden relacionar sin ningún condicionante con su música más patrimonial.
Y para todas las propuestas posibles, desde todas las perspectivas ha surgido una nueva ventana, un nuevo escaparate en el que podemos conectar de una forma global y de forma intergeneracional. Internet y las redes sociales son una ventana abierta para la pervivencia de la tradición. Así hemos puesto en marcha iniciativas de todo tipo, desde el blog tocar bajo teito, como iniciativas virtuales como Ponga un Tamboritero en su fiesta o #yocantoaguinaldos. Incluso el pasado año en plena pandemia surgieron diferentes iniciativas relacionadas con la música tradicional que inundaros las redes, de cantos, de conocimiento y de verdad sobre nuestras raíces. Nosotros participamos en algunas de ellas y el nivel de respuesta y de alcance es exponencial si se trabaja desde la perspectiva de lo que significa crear contenido on-line.
El futuro
El futuro también puede ser positivo, si conseguimos dar a conocer toda esta riqueza para no caer en una globalización o mestizaje vacio. Tenemos muchas oportunidades que aprovechar para dar a conocer las músicas, las personas, el baile o la tradición en general.
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