La segunda parte de esta tercera escena estaba dedicada al salón de baile. A lo que pasaba fuera y dentro. Para expresar lo que pasaba dentro, grabamos varios vídeos en la Casa del Cura del Valle. Y hemos hecho un montaje entre ellos y un resumen de la representación de esta parte en Bembibre.
Previa a esta sección segunda parte de la sección y que está dedicada al salón de baile se acompañaba en voz en off el siguiente texto.
A mitad del
pasado siglo, en un pequeño pueblo donde las noches tenían música propia, el
salón de baile era territorio de los mayores: luces suaves, parejas girando al
compás y risas que se escapaban por la puerta entreabierta. Allí dentro se
vivía la elegancia, el ritmo y un mundo al que los niños tenían estrictamente
prohibido entrar. Allí se celebraban las noches de fiesta, con el famoso
“corte”, los bailes sueltos llenos de alegría y los bailes agarrados que hacían
moverse siguiendo el ritmo con los músicos o incluso los discos.
Pero eso no
impedía que, desde la ventana, un grupo de pequeños curiosos observase con ojos
brillantes cada paso, cada giro y cada canción. Escondidos entre sombras y
risitas, intentaban imitar lo que veían, soñando con el día en que también
ellos pudieran cruzar esa puerta y formar parte del baile.
Desde fuera de la ventana observamos ese rincón lleno de ritmo, ilusión y miradas cómplices, donde la música unía dos mundos separados por un cristal… pero no por la imaginación.


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