domingo, 10 de noviembre de 2019

Cuando se retuerce la realidad en el folclore


Llevamos años viendo impasibles como se retuercen los datos en aspectos relacionados con el folclore en general y la música o baile tradicional en particular, especialmente en nuestra comarca. Ante esto lo más que hemos hecho hasta el momento es intentar divulgar a favor de un relato coherente con los datos e información que tenemos, aunque también nos ha dado para mantener alguna conversación en el ámbito privado o muy rara vez un comentario en redes sociales.

Y es que la materia de la que hablamos, permite una fácil y cómoda distorsión. Hemos pensado que quizás, sin atacar, pero contrastando datos; es positivo el dar nuestro personal punto de vista. Nunca vamos a tener una verdad absoluta sobre estos temas, en ocasiones los datos serán interpretables y puede haber diferentes propuestas totalmente válidas. Pero igual llegó la hora de dejar de mirar para otro lado cuando se retuerce un argumentario para sacar algún tipo de rédito.

Y todo esto viene a colación de la emisión el pasado viernes día 9 de noviembre del programa Luar de la Televisión de Galicia. En él participó un grupo folclórico berciano dando muestra de su trabajo. Vaya por delante, que este y otros colectivos, hacen una labor cultural y social en la comarca y todos sus componentes merecen todo nuestro respeto. Pero una vez más, escuchamos un discurso falaz, unos datos erróneos, que si bien no lo consideramos como una mentira, si como una verdad a medias. Llegado el punto, creemos que lo mejor que podemos hacer es aportar es los datos de los que disponemos sobre esta temática (seguro que hay muchos más) y que con ellos cada uno también pueda sacar sus propias conclusiones, pues nuestra intención es como siempre la de investigar, enseñar, divulgar, publicar.  Y nunca atacar, desprestigiar o difamar ninguna labor. Labor, que si fuera más sincera, además contaría con todo nuestro apoyo, por muy insignificante que este pueda ser.

Este viernes se pudieron escuchar en directo y ahora también por internet, datos sobre las Danzas en nuestra comarca, datos que hemos escuchado con paciencia y en numerosas ocasiones (como en actos y festivales de bailes regionales locales). Muchas de esas afirmaciones difieren de los datos que hemos ido recopilando, pero esta vez contaban además con el altavoz que significa la televisión en un programa y canal con una audiencia muy importante. Aquí el enlace del programa en cuestión: http://www.crtvg.es/tvg/a-carta/con-melody-e-davide-salvado-4210295

Comencemos pues con una humilde exposición sobre la realización de Danzas de carácter ritual en Ponferrada. Desde el S. XVI y en siglos posteriores tenemos datos de estas Danzas gracias a la labor de investigación de historiadores que en sus trabajos han publicado reseñas sobre contratos, encíclicas, órdenes y otros datos relativos a estas celebraciones.

Acercándonos a una época más reciente a la que se puede remontar la memoria oral y colectiva podemos encontrar en “El Vierzo. Su descripción é Historia. Tradiciones y Leyendas” de Acacio Cáceres Prat publicado en 1883, dentro de un capítulo dedicado a la fiesta de la Encina el siguiente texto: En Ponferrada mismo, una danza de niños (que en un tiempo presidió el célebre Calaverote) precede la procesión de la Virgen de la Encina por las calles del pueblo.

Gracias al libro “El estio festivo” de Julio Caro Baroja publicado en 1984, sabemos de de la realización de una Danza en Ponferrada hace no tanto. En este libro podemos leer lo siguiente:
<<La señorita Dolores Álvarez Prida, a la que debo interesantes comunicaciones acerca del folklore asturiano y leonés, me envió, en 1949, el informe siguiente acerca de los danzantes de Ponferrada, la curiosa población leonesa: “Los llamados danzantes de la provincia de León, ayuntamiento de Ponferrada, salen el 8 de septiembre, día de la fiesta de la patrona de aquella villa, llamada Nuestra Señora de la Encina. Son generalmente doce, más el jefe al que llama el Calaverote. Por la mañana, después de la misa, tiene lugar la procesión. En el momento de salir la Virgen de la iglesia se detiene y entonces los danzantes forman ante ella una pirámide compuesta de cuatro hombres en la base, tres sobre los hombros de éstos y uno encima, que recita una alabanza a la Virgen. Después, nuevamente en marcha la procesión, bailan en dos filas frente a frente al compás del tamboril y de una enorme castañuela que toca el Calaverote, llevando cada uno de ellos un arco de flores, por encima de su cabeza. A trechos caminan sin danzar, llevando siempre sus arcos de flores. Finalizada la procesión delante de la iglesia, danzan nuevamente alrededor de un palo, de cuyo extremo superior penden tantas cintas como danzantes; cada uno de éstos, tomando con sus manos el extremo libre de la cinta, danza, entretejiéndose estas cintas. El público que les rodea suele recompensar su danza, a la que llaman “obra”, con algunas monedas.
>>Repiten su trabajo frente al ayuntamiento y las casas particulares de más relieve en el pueblo, recibiendo en todas partes como compensación más o menos dinero, según las posibilidades de cada uno.
>>El traje que visten se compone de dos o tres enaguas blancas, muy almidonadas, y una camisola de hombre, muy bordada en la pechera. Llevan muchas cintas de colores atadas en las mangas con grandes lazos, una en la muñeca, otra en el antebrazo, otra en el codo y finalmente otra en el brazo. A la cabeza llevan un pañuelo de colores, atado en la nuca y encima un cucurucho tejido de paja, con cuatro cara planas, en cuyos frentes ponen retratos de familiares, y en la parte alta del cucurucho un grupo de cintas de colores, y para sujetar el ya citado cucurucho llevan una especie de barbuquejo>>.

También el folclorista Amador Diéguez Ayerbe  hacía referencias a veces muy vagas a la existencia de esta Danza en Ponferrada, reflejando en varias pinturas de carácter costumbrista su interpretación de la misma. Como por ejemplo en el cuadro pintado por el mismo Amador y que se puede ver en la Basílica de la Encina de Ponferrada en la sacristía que se encuentra a la izquierda del retablo mayor y que sirve además sirve como salida lateral en las celebraciones con gran número de asistentes. También nos consta (pero en el recuerdo) una grabación que realizó el propio Amador en la que preguntaba sobre aspectos de la Danza como sus personajes y que forma parte de su archivo personal que hoy se encuentra repartido entre particulares e instituciones.

Danza Fornela en Ponferrada en las Fiestas de la Encina 1967 Foto: Ubaldo E. Fdéz. Barcia

Nosotros poco más sabemos de esta Danza en Ponferrada. No conocemos más datos. Eso sí, esta ciudad ha acogido por diferentes motivos (especialmente la celebración de las fiestas de la Encina), la realización de Danzas de otras localidades, con especial relevancia las del Valle de Fornela que visitaron la ciudad en diferentes ocasiones. Estas Danzas Fornelas a día de hoy, todavía siguen vivas sin ningún proceso de folclorización. Entendemos que las diferentes descripciones de esta Danza ponferradina, poco coinciden en aspectos básicos con lo que se pudo ver el pasado viernes directo o en sus anteriores representaciones durante todos estos años.

El Sapín con vecinas de Molina y el palo de las Cintas

También se hablaba este viernes y en otras muchas ocasiones, de la Danza que se realizaba en el S.XX en la localidad de Molinaseca, próxima también a Ponferrada. Sobre esta Danza tenemos muchos más datos y de diferentes fuentes. Por un lado tenemos las descripciones escritas y por otro el testimonio de personas del lugar que vivieron, participaron o recuerdan esta Danza, que creemos se dejó de interpretar (como bien se dijo), a mediados del S.XX.
Respecto a las fuentes escritas podemos citar las siguientes:

Dentro del libro “Vocabulario del Bierzo” de Verardo García Rey publicado en 1934, encontramos las siguientes definiciones relacionadas con la danza de Molinaseca:

CARAVELOTE. M. Persona que hace el gracioso en el festejo de la danza. Toman parte, en la de Molinaseca ocho danzantes, un joven vestido de mujer, el caravelote y el tamborilero. Este guía el baile. Se ejecuta en dos filas de a cuatro, avanzando y retrocediendo y dando vueltas y saltos al  terminar cada tonada musical. Figuran también, como partes de la danza, el juego de palos, banderas y cintas. Durante todos ellos, el joven vestido de mujer baila, irrita al caravelote que le persigue, así como a los  chicuelos que, en gran número, presencian el festejo.
DAMA. F. Mozo vertido de mujer, que hace de gracioso en la danza.
PALITROQUEO. M. Juego de palos. Es uno de los números de la danza bailada en el Bierzo por los mozos de Molinaseca

Otra fuente escrita es la que describe la parte musical. Pues el 27 de Agosto de 1946 el recopilador Juan Tomás copia en partitura 9 tonadas al tamboritero residente en Molinaseca Victoriano Prieto Becerra, conocido como el Sapo o Sapín. Entre los números 249 y 257 de la Misión número 19 que realiza Juan Tomás, aparecen tres temas con relación a esta Danza: Danza de las cintas, Danza de paloteos (la Valenciana) y Danza de paloteos. De la primera dice: en esta danza, los que bailan, van trenzando unas cintas de colores que penden de un palo, que aguanta uno de ellos, situado en el centro del corro y luego las destejen haciendo las evoluciones pertinentes. De la segunda figura tras la ficha el siguiente texto: Danzada por hombres solo provistos de palos cortos y recios que dan golpes rítmicos en el momento de que la música lo exige. No da detalles el tamboritero de esta danza. Y en la tercera y última ficha figura: Tienes las mismas características que la anterior. El tamboritero no da ningún detalle. No hemos encontrado más detalles en esta fuente al respecto. Si analizamos el trabajo de Juan Tomás encontramos que es parcial y a veces de poca calidad, pero en apenas unas líneas consigue condensar bastante información, a pesar que en la partitura solamente aparece la melodía de la flauta, por lo que desconocemos si el tambor toca o que dibujo rítmico realiza.

En el cancionero berciano escrito por Federico Fernández Luaña y con recopilación de músicas de Amador Diéguez Ayerbe publicado en 1977, también encontramos la misma melodía en la sección Danzas con el título: Danza con tamboril. Y en la misma partitura figura entre paréntesis: Danza de las cintas, pero tampoco hay más referencia. Recordemos que la voz usada popularmente en la zona para el instrumento que interpreta el tamboritero, es tambor y no tamboril, como figura aquí. Tampoco hemos escuchado este tema en las grabaciones que han llegado hasta nosotros del trabajo de recopilación de Amador Diéguez. Algunas de las piezas de este cancionero si están contenidas en estas grabaciones, encontrándose una parte importante de las mismas en la Fonoteca de la Fundación Joaquín Díaz.

Adelino Rodríguez Arias
Respecto a la música adscrita a la Danza, no tenemos más datos, pero si en torno a este tamboritero, el Sapo. Su repertorio pervivió a través de otros tamboriteros de la zona. Siendo referente en este sentido: Adelino Rodríguez Arias de Peñalba de Santiago. Quien sabemos que coincidió con el Sapín tocando en Bodas y en alguna otra ocasión. Aclaramos que la melodía que interpreta en este colectivo y así lo viene haciendo desde hace décadas Rafael Busto, es su versión de la Procesión que interpretaba el mismo Adelino. Y reiteramos Procesión y no Danza de Molinaseca, porque así lo señalaba el propio Adelino, quien aprendió parte de la Procesión que tocaba del Sapín. Según el propio Adelino, él ya tocaba la Procesión que aprendió de su tío Casimiro de Bouzas, pero le parecía que el Sapo la tocaba mejor y se la copió tras escuchársela tocar en una ocasión que se desplazó a las fiestas de Molina. Adelino afirma que aunque oyó hablar de la Danza, de que el Sapo tenía una Danza, de los danzantes, de que llevaban algún tipo de atuendo.. nunca la escuchó, la vio, ni aprendió a tocarla. Además de las múltiples grabaciones publicadas en las que Adelino interpreta su repertorio, tenemos acceso también en la Fonoteca Joaquín Díaz a un amplio listado de cortes de audio, en los que interpreta temas con la flauta y el tambor y también es entrevistado. Pero especialmente esclarecedora, nos pareció la entrevista realizada por Luis Alberto Mondelo y que hace ya algún tiempo compartió con nosotros, en la que detalla lo que aquí hemos explicado.
De hecho, recordamos conversaciones sobre este tema en la nos exponían que la relación entre la Danza y la música de Procesión provenía de la suposición de que esa música fuera la misma. Una hipótesis, al menos en aquel momento. Hoy desconocemos si hay nuevos datos de este detalle.
Respecto a los testimonios, es cierto que se realizaron entrevistas preguntando por la Danza en Molinaseca por el mismo Rafael Busto, Amador Diéguez y Diego Segura, y también posteriormente por Luis Alberto Mondelo (tampoco dudamos que otros después o incluso antes, también preguntaran por este tema). Lo que si sabemos, es que en esas primeras entrevistas, no hubo anotaciones y no hubo grabación de ningún tipo para documentar la Danza y todos los detalles que la acompañaban. Diego Segura nos comentaba de una de esas entrevistas, que en ella estaba una hija del Sapín, el conocido como Vergara que era su yerno y un vecino de Molina. Entre otros detalles recuerda claramente la explicación por parte de este vecino de como Victoriano les decía a los Danzantes, que si alguno se perdía en el trenzado de cintas, antes de provocar un error que impidiera el poder destrenzarlas, tirara de la cinta, ya que esta cedería con facilidad y no se notaría el fallo. También se afirmaban en que toda la Danza era bailada por hombres. Tanto Luis como Diego, en un momento u otro afirmaron a título personal en conversaciones que hemos mantenido sobre el tema a lo largo de los años, que lo que allí les explicaron no era material suficiente para poder realizar una recreación de la Danza. Pero esto también es una opinión personal, que nosotros por no ser partícipes de aquello, realmente no podemos valorar.

Tino hijo del Sapín


Con todo esto pudiéramos pensar que la música no se ajusta a lo que pudimos ver en el programa Luar y en otras ocasiones. Gracias a que se conserva las imágenes fotográficas que de la Danza de Molinaseca, vemos que se difiere también de la indumentaria adoptada en las representaciones realizadas por el citado grupo folclórico. Lo mismo ocurre con el palo de las Cintas, también difiere en algún detalle del que se puede ver fotografiado.
Desconocemos si la Danza de Molinaseca se representaba de forma habitual en Ponferrada.  Aunque si tenemos el dato que desde antiguo las Danzas se contrataban para representarse en otras poblaciones al menos en alguna ocasión. Por lo que hemos expuesto no se puede concluir que la Danza de Molina y de la capital berciana la misma o similares. Tampoco conocemos quien era él músico tamboritero que tocaba esta Danza en Ponferrada, si bien pudo ser el Sapín que tocaba con asiduidad en esta ciudad y en particular en las fiestas de la Encina, había más tamboriteros en la zona y en los pueblos circundantes de los que tenemos constancia en esa época.

Sigamos con las diferencias. La variación que existe en la indumentaria con las fuentes descritas, quizás, la podemos explicar por otro lado. Ya que este colectivo también realiza y ha realizado con esta misma recreación (de música, coreografía e indumentaria), la Danza que describe Fernández Morales en su libro “Ensayos Poéticos en Dialecto Berciano” publicado en 1861, dentro del poema O San Roque de Paradela. El espacio nos imposibilita reproducir aquí todo el poema. Además, este libro es fácil de conseguir en la actualidad gracias a su reedición. Conviene señalar que estos textos tienen gran importancia lingüística y tienen un tono costumbrista y romántico. Su intencionalidad, es la de dar a conocer el variado y diferente vocabulario usado en la comarca a través del verso, todo ello según la visión del autor. Podemos encontrar múltiples datos de importancia etnográfica, pero esa descripción no fue el principal objetivo del libro, y por ello no sabemos hasta que punto las descripciones reflejan la realidad del momento. Su traducción y entendimiento también puede dar a interpretaciones, ya que es un lenguaje escrito al que no solemos estar acostumbrados. Entre los versos citados, encontramos una descripción de una Danza en Paradela con motivo de la festividad de San Roque. Este colectivo, ha vinculado este Paradela de Fernández Morales, con el que actualmente pertenece al Ayuntamiento de Toral de los Vados y que en 2002 cambió su nombre para ser Paradela del Río. Fusionando así dos pueblos o barrios Paradela de Arriba y Paradela de abajo. Pascual Madoz describe dentro del tomo XIII del “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar”, a mediados del S.XX dos barrios diferenciados Paradela de Arriba y de Abajo, que cuentan con una iglesia dedicada a Santa Lucía y una ermita dedicada a San Roque. En la actual Paradela del Río también nos encontramos con una Iglesia dedicada a San Roque. En algunos de los pasajes describe detalles del atuendo de los danzantes, más o menos similares a los que portan los actuales danzantes ponferradinos. También en el glosario de términos titulado Catalogo y significación de las voces del sub dialecto berciano, usadas en este libro aparece lo siguiente:

CHIFRA. f . – Chifla.
DAMA. f. – Dama. En las danzas se llama así a un muchacho que vistan de niña con tonelete blanco. (7)


La primera representación de esta Asociación Cultural de la Danza que realiza fue de hecho en Paradela del Río con motivo de la celebración del San Roque. Y en otras ocasiones esta misma Danza ha servido para ilustrar el trabajo de este colectivo respecto de la obra de Fernández Morales. Posteriormente se empezó a celebrar de forma habitual (que no ininterrumpida) en Ponferrada y en otras poblaciones. En sus inicios realizando un recitado de versos y en alguna ocasión acompañándolo de algún personaje y representación a mayores.

La Danza que vimos en la televisión en el programa Luar, también se pudo ver en la localidad de Bembibre en la última celebración de la Bajada del Santo. En ella, con otras cintas rojas bordadas, pasaban a representar con la misma música, coreografía y por el resto indumentaria, la desaparecida Danza de Bembibre. En esta ocasión cambiaron las habituales cintas rojas de raso serigrafíadas en blanco que cruzan en el torso, por otras del mismo material Igual que con el tiempo (y ahí tuvimos bastante que ver en ello) cambiaron las banderas de raso serigrafiadas en negro con el nombre del grupo y el escudo del momento del ayuntamiento de Ponferrada, por pañuelos de seda.

Todo esto ligado a ver cómo ha ido cambiando la propia coreografía a lo largo de los años, en algunos de sus detalles, nos hacen pensar que no es todo exactamente como se afirma. La recreación de una Danza bien documentada, no tiene por qué estar sujeta a variantes a lo largo del tiempo. Pero esta no es la única variante que se ha ido realizando.

El reparto de los diferentes papeles o personajes de la Danza también ha sido motivo de variación. En las primeras representaciones realizadas por el grupo, el papel de Dama era asignado a una chica, posteriormente fue a un chico, y desde entonces ha seguido variando. Los danzantes si bien, son normalmente masculinos en ocasiones (como es habitual en un colectivo ligado al baile) también lo han danzado chicas. Lo mismo ocurre con la parte denominada Danza de cintas, este grupo normalmente la realiza danzando mujeres que suelen ir ataviadas con el traje tradicional o regional en su versión más completa, incluyendo la mantilla de ir a misa. Si bien, en alguna fotografía y representación en forma de cuadro, esta parte de la Danza era realizada por mujeres, en la entrevista que citamos antes y a la que asistió Diego Segura, este entrelazado de cintas, al igual que el resto era realizada únicamente por danzantes masculinos. Incluso, en muchas actuaciones (e internet es fiel reflejo de algunas de ellas pues hay múltiples vídeos en youtube), hemos visto como la danzaban cuatro hombres y cuatro mujeres ataviados con indumentaria tradicional, no con este atuendo de danzantes. Esto último es inusual en las Danzas, al menos hasta la actualidad donde se han perdido los roles de género en muchos casos. Una característica principal de las Danzas rituales es que están adscritas a la realización por parte de un solo género. Pudiendo aun ser, como el caso de Val de San Lorenzo donde los Paloteos los realizan o realizaban exclusivamente hombres y la Danza de cintas exclusivamente mujeres. No tenemos datos que abalen este reparto de danzantes masculinos y femeninos. No podemos decir más sobre estos detalles.

En muy pocas ocasiones, este grupo también ha realizado un paloteo junto a esta Danza. En el discurso que le acompaña en las actuaciones, se hace referencia a la misma Danza de Molina. Su música no coincide o asemeja (a nuestro criterio) con las recogidas por Juan Tomás, que al menos anotó la música de dos paloteaos diferentes en Molinaseca.

Quizás estas variaciones (y nos queda alguna más por detallar) se deban al posicionamiento ideológico subyacente en la dirección artística del grupo. Pues aunque surge en los años setenta, donde ya se empezaban a vislumbrar nuevos posicionamientos para la representación del folclore, también nace muy ligado al modelo imperante en el momento dominado por los grupos de Sección Femenina de Falange, también denominados en otros lugares Educación y Descanso. Y esto lo podemos observar y ejemplificar con muchos más hechos en los que se da a entender que no es adecuado o valido interpretar un repertorio bailado, cantado o tocado tal como lo realizan las fuentes (es decir informantes, gente que lo realiza o realizó en su día), no siendo válido en ningún caso para formar parte de un repertorio mostrado en actuaciones. Sino que necesita una reelaboración artística para ello. Por ejemplo, en esa primera representación de la Danza en Paradela del Río, se recitó también parte del texto en verso escrito por Fernández Morales al que hemos hecho referencia, pero fue traducido al castellano pues no debía ser adecuado en ese momento respetar la lengua y el texto de Fernández Morales. Si bien las formas podemos pensar que no han cambiado, si hemos visto como el discurso de este y otros grupos se ha ido modelando al calor del momento y de la tendencia imperante. Hoy se suma a la tendencia actual hablando de investigación, de mantenimiento de las tradiciones, de trabajo de campo… Pero quizás no estemos lejos de un fenómeno que en las "Baille y danza tradicional n´Asturies. Xornaes d´estudiu" celebradas en 2007 fue denominado como Grupos de Reconversión (y así se refleja en las actas de dichas jornadas). En las que se calificaba de esta forma a los colectivos folclóricos herederos de aquellos posicionamientos y usos de la Sección Femenina que maquillaban ciertos aspectos como sus coreografías (simplificándolas principalmente) o modificando parcialmente su indumentaria para hacerse pasar por grupos etnográficos que basan su trabajo en la investigación de las fuentes y la posterior recreación de esos materiales de la manera más fiel posible.

Creemos que todos estos datos pueden arrojar luz sobre las afirmaciones que vimos el pasado viernes, pero que también hemos escuchado durante años y que nos parecen poco apropiadas. Además, seguramente más personas puedan aportar más datos confrontando hechos y puntos de vista diferentes. Tampoco queremos quitarle importancia al trabajo de un colectivo que ha estado durante décadas ininterrumpidamente realizando su labor. En apariciones como la del pasado viernes también hay detalles a tener en cuenta como positivos, como el darle importancia y protagonismo a dos instrumentos como la flauta y el tambor que no pasan por su mejor momento, o el trabajo colectivo realizado para sacar cualquier actuación adelante, con todo lo que ello implica.

Personalmente opinamos, que con estos datos, podemos pensar que lo que se lleva tiempo calificando como Danza de Molinaseca y o de Ponferrada, tiene más de interpretación personal, trabajo de creación coreográfica o de indumentaria y recreación, que de continuación y pervivencia de una tradición (perdida en este caso). Pensamos que se trata de un número limitado de datos de épocas dispares, de lugares más o menos alejados (aunque Molinaseca y Ponferrada son localidades muy próximas, la actual Paradela del Río está a más de 20 kilómetros de distancia), interpretados todos ellos de forma muy libre, escogiendo según el interés del momento, detalles de cada una de las tres Danzas descritas, realizando en la actualidad y en el pasado un remake al que siempre se le adscribe la etiqueta de berciano. 

Creemos que ciertas consideraciones en el discurso que acompañan el trabajo de este colectivo pueden ser perjudiciales para nuestra cultura y patrimonio, más si pasan sin ningún tipo de filtro a formar parte de un sentimiento identitario local, adscribiéndose a una tradición a la que creemos, no pertenecen tan claramente como nos están explicando. El mérito de esta actividad, así como de las aportaciones realizadas por el grupo pueden venir de muchos otros valores, que si están presentes, como el esfuerzo social y personal que supone mantenerla, o de la capacidad de creación. Su éxito y valor no pasa necesariamente por estar ligada en mayor o menor medida a una tradición.

No somos los únicos conocedores de todos estos datos. Pero el ver, como se repite este discurso durante años, genera en muchos, cierto malestar en algunos ya que existen personas que se han documentado sobre el tema. No sabíamos cómo abordar ese malestar de una forma productiva y no destructiva (esperamos haberlo conseguido esta vez, al menos así lo hemos intentado). Aclarar también que no fuimos parte en las entrevistas realizadas en Molinaseca o Ponferrada sobre este tema. Únicamente participamos durante un tiempo en este colectivo y la realización de esta Danza. Posiblemente existan más testimonios y documentos que puedan aportar más todavía. Sin centrarnos particularmente en este tema, nuestra pasión nos ha llevado a recopilar todos los datos que hemos podido y que son los que aquí hemos compartido. 

El ir conociendo todo lo aquí descrito nos abrió los ojos. Ya que en este y otros temas, teníamos más incertidumbres que certezas. Sin ningún tipo de rencor, pero con la madurez y tranquilidad que tenemos actualmente, sentimos que algunas cosas no se llevaron y llevan a cabo de la mejor manera y que el discurso nunca fue coherente con lo que realiza o se realizaba. Pero esto también es opinión.

Vemos como en el ámbito académico se confrontan datos, argumentos, e ideas con total normalidad, esperamos que también acabe pasando esto en nuestro ámbito. Ojalá textos como este, pudieran servir con el tiempo para ello. Nosotros en esta ocasión sentimos el impulso de dar nuestro particular punto de vista compartiendo esta información, sintiéndolo como una obligación moral ineludible por más tiempo.
Para terminar, queremos decir que esta es nuestra visión más o menos crítica de este tema en concreto. En la entrada incluimos nuestra opinión personal, pero cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Posiblemente nos quede mucho por aprender y corregir. También puede que estemos más o menos acertados, pero la investigación, divulgación y publicación basada en datos siempre es positiva. Quizás estamos totalmente equivocados, pero la información aquí recopilada se encuentra así descrita en las fuentes citadas.

Después de mucho reflexionar llegamos a la conclusión de que cuando se retuerce la realidad en el folclore (como dice el título de la entrada), realmente no suele pasar nada. A veces hasta vas a la televisión.

Diego Bello Fernández Bembibre a 10 de Noviembre de 2019

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