sábado, 27 de septiembre de 2014

Pedro "Budiel" tamboritero de San Justo de Cabanillas

Os queremos contar un poco sobre Pedro "Budiel", uno de las primeras personas a las que fuimos a entrevistar y a la que nos une una relación llena de cariño.

Pedro "Budiel" ha sido el tamboritero de San Justo de Cabanillas (El Bierzo) que muchos hemos llegado a conocer, una persona de un carácter especial que se hace querer y con una sonrisa que le ha acompañado siempre. Allá por el 2006 una tarde de febrero nos envalentonamos los dos y nos fuimos a la aventura a buscar al tamboritero de San Justo del que nos habían hablado. No tardamos mucho en encontrarlo y tras el ambiente frió de los primeros momentos en los que unos se presentan y entablamos conversación, rápido nos dio su confianza. Realizamos una serie de visitas en las que Pedro nos enseñó y contó muchas cosas. Intentaremos relatar un poco de todas aquellas horas de conversación y música. 

Pedro es un tamboritero a la antigua, a pesar de una situación personal difícil que supero con entereza, empezó a tocar de niño pastoreando como muchos otros de su época. Él y un compañero pastoreaban ovejas para los vecinos a cambio de la comida, la dormida y alguna perra gorda. A su amigo le compraron una flauta y cuando Pedro conseguía alguna moneda se la daba a este, para que le dejara la flauta. Al ser pastores disponían de tiempo para ensayar y al poco consiguió una flauta que le hizo un vecino de San Justo y más adelante otra. 
Con los dedos bien trabajados (aun le faltaba mucho por aprender), pasó una cuaresma (cuarenta días) en la casa de Antonio García de Noceda (el tamboritero de mayor renombre de la zona en ese momento, no olvidemos que en San Justo, anterior a Pedro hubo otro tamboritero que el también conoció). Cuarenta días en los que Pedro aprendió a tocar viendo a Antonio (al que todavía admira en su recuerdo) y tocando en una silla con un palo. Antonio nunca pensó que pasando el tiempo Pedro "saldría tamboritero" llegando años después a tocar con la misma destreza su repertorio.
Fotografía de Antonio García tamboritero de Noceda


Su primer baile lo dio en las Chanas “bar” de Noceda del Bierzo. Y cuando el “salió” su compañero pastor lo dejó. Tocó desde la Ribera, Folgoso, Bembibre... y mucho para “el Sil”: Palacios del Sil, Sanata Cruz del Sil, Cubillos... incluso hasta Villablino. En Cubillos tocó mucho donde había un salón de baile grande, con suelo de tabla y lona y espejos en las paredes. Esa zona fue la "herencia" que le dejó Antonio. En estos pueblos que definen como "el Sil" aprendió muchas canciones mas modernas, bien a los mozos o bien en los cancionero del aire. Unos libros, donde venían las letras de las canciones de la época “pero no un libro como los de ahora” (refiriéndose al formato). 
En este repertorio moderno  incluye entre otros: chotis, sambas, "agarraos", “Yo tenía una ilusión”(vals), “Francisco Alegre”, “tani, tani”... el los arreglaba, les ponía el toque del tambor y los traía para San Justo. 
Del repertorio antiguo nos dice que en San Justo “solo se tocaban unos corriduchos y unas jotas... te podías morir tocando siempre la misma canción”. De antes en San Justo además se tocaba la procesión y la misa (la marcha real) así como las alboradas o pasacalle. En los bailes tocaban el corrido, la jota,  y la donzanina. Además se tocaban estos bailes con castañuelas, “yo no se de donde las sacaban, ni que toque hacían", aclaremos que ya eran los mayores los que tocaban las castañuelas.

Fue “haciendo una carrera”, aprendiendo y tocando cada vez más, “todos los días se ganaba”. La cosa estaba difícil económicamente, especialmente en la posguerra. Pero él llegó a ganar en una semana en Cubillos del Sil: “se juntaron los quintos, la fiesta y lo del salón” y sacó cuatrocientas pesetas, mas de lo que ganaba en su otro trabajo (la mina) en dos meses (donde ganaba nueve con veinticinco).  

Tocó bodas, quintos, fiestas, bailes, carnavales y cuando llamaba algún chico o grupo de chicos. A veces, lo solicitaban cuando venían varios de fuera, lo buscaban a casa y le pagaban el baile para así poder sacar a las chicas de las casas (era la escusa necesaria para que ellas salieran, también para poder estar mas tiempo con juntos, le pedían que tocara y le pagaban para que alargase el baile). Aun así en esas situaciones el baile era muy concurrido.

Mas adelante compró un acordeón, para continuar la “carrera”. Se fue a vivir a León, donde iba a clases para aprender a tocar. A los veinte años regreso a San Justo, se caso y siguió tocando la flauta y el tambor ya que aunque trabajaba en la mina le daban permiso para ir a segar o tocar.

Conoció a otros tamboriteros como a Pepe Marqués "Matieguines", tamboritero de Noceda, “salimos juntos mas o menos” con el todavía guarda buena relación. Conoció también una vez en Bembibre, en unos bailes en las fiestas a Retundio, tamboritero de San Andrés de las Puentes. Es muy nombrado en la zona que este tocaba la flauta por soplando por la nariz y por lo visto lo hacia con gran maestría, esa noche le dejo tocar el tambor a Pedro, una costumbre habitual que los tamboriteros contratados dejaran tocar alguna pieza a los más jóvenes. Y por citar a alguno más de los que eran para él tamboriteros importantes, tenemos que mencionar a Antonio de Losada, que vivió en Bembibre por aquellos años.
         
Con el tiempo el tambor fue a menos. Ya eran pocos los que salían y a el acabo por darle vergüenza el salir a tocar por ahí. Así que a pesar de haber hecho mucho dinero, vendió el tambor y las flautas. El tambor parecía ya fuera de lugar.


Su tambor era varillas, al comentarle sobre los tamboriles de cuerdas, dijo haber sentido como eran, pero que le parecía un poco incomodo. Curiosa era también, su predilección (al igual que Antonio y Pepe de Noceda) por las flautas oscuras de maderas como la "urz" (brezo), en ocasiones de otras maderas y pintadas.

Dejó el tambor y la flauta "aparcados" a los 39 años y desde la ultima boda que tocó pasaron cuarenta años hasta que volvió a coger una flauta. Había fallecido ya su esposa y fue a vivir una temporada con una de sus hijas a Bembibre. En el Hogar de Bembibre se reencontró con Pepe de Santa Marina (constructor de tambores y flautas) para el que había tocado mucho en una especie de taberna que tenía. Pepe lo animó a que retomara el tocar y le dejó una flauta. Según cogía practica se iba animando y compro el tambor y otra flauta hecha por Pepe, la que tiene ahora. Al año Pepe lo llamo para tocar en la comunión de una nieta pero no se vio suficientemente preparado. Al tiempo, más confiado, salió en las bodegas de San Justo y  ha tocado en múltiples ocasiones estos años  hasta que la salud le ha impedido seguir tocando.

Consejos, nos dio muchos y muy buenos, os dejamos este sobre como hay que hacer para ser un buen tamboritero:
 “ Hay que tocar mucho la flauta primero, yo fue lo que me salvo y me hizo salir, los dedos los tenia como agujas. La flauta la manejaba muy bien, le hacia hablar por eso era tan bueno. También hay que saber picar las notas, separarlas para que suenen bien sino se van”

Budiel no sólo fue un gran tamboritero, además su generación implantó varias innovaciones en el uso del instrumento en esta zona: el interpretar bailes modernos ("agarraos") para el que acoplaron golpes en el aro u otros tamboriteros sumaron instrumentos que acoplaban al tamboril (castañuelas, platillos), el aumentar las melodías de los bailes sueltos y pasar unas melodías de un baile a otro cambiando toque del tambor, el uso definitivo de los tambores tensados por varillas metálicas, muchas veces pintados de color.

En este enlace podéis escuchar un audio de Pedro tocando la alborada. De ella señalar la fuerza y el redoble del tambor y el discurso melódico ágil y rápido de la misma.




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